Las filas de vehículos para dejar y buscar a nuestros hijos al colegio: una nueva amenaza

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nueva amenaza

El tráfico es por excelencia el lugar aprovechado por atracadores que quieren hacerse de teléfonos celulares y prendas como relojes o anillos. Son esos momentos en los que comúnmente los conductores o quienes van en el vehículo están distraídos hablando o usando el celular, cantando, buscando algo en la cartera o incluso maquillándose; es allí, en plena distracción, cuando el delincuente ataca de manera contundente y violenta para desorientar y atemorizar a su víctima. Esto se conoce como “factor sorpresa” y entre todas las personas que se encuentran atrapadas en el tráfico, el delincuente seleccionará a la más débil o más vulnerable, fundamentándose en los criterios siguientes:

  • Conductor solo, especialmente si es mujer;
  • Conductor acompañado por menores de edad;
  • Conductor que se rezaga en el avance de la fila, pues típicamente está chateando o distraído;
  • Conductor que tiene las ventanas abajo o cristales muy claros que permiten una visión del interior del vehículo y por ende de su contenido.

Conducir un vehículo reviste un alto nivel de responsabilidad y compromiso, sobre todo en ciudades con altos índices de inseguridad, que no cuentan con amplias ni mantenidas vías de comunicación, aunado a la carencia de un patrullaje policial óptimo. Adicionalmente el individuo al ingresar al habitáculo del vehículo, lo percibe seguro, se relaja y se siente, en cierta medida, protegido. Una vez que abordamos nuestros vehículos es imprescindible, no sólo cerrar los seguros, mantener los vidrios arriba, abrocharnos el cinturón de seguridad y que todos nuestros acompañantes hagan lo propio, sino que debemos asumir “consciencia situacional” sobre lo que refiere conducir, manteniendo una especial atención y conexión con el entorno. La distracción del conductor y quienes lo acompañan, no sólo puede causar accidentes sino también será aprovechada por la delincuencia.

Recientemente se está dando un incremento en los atracos a conductores que se encuentran en las filas de automóviles para dejar a sus hijos en los colegios. En estos casos se suma el “efecto pijama” que está estrechamente relacionado con las primeras horas de la mañana, cansancio, mal humor, la interesante entrevista en la radio o la música de moda. Igualmente es natural que existan conversaciones o discusiones con los hijos antes de dejarlos en clase, llamadas telefónicas o chateo organizando la agenda o reunión que se va a tener dentro de una hora y muchos otros supuestos. Es así, como el vehículo se convierte en ese espacio de transición y en cierta medida, en una extensión de la casa u oficina, un espacio relajado en el cual no estamos preparados para recibir sorpresas.

Si quieres evitar ser víctima de un robo mientras te encuentras en el tráfico o incluso dejando o yendo a buscar a tus hijos al colegio, te recomendamos seguir estos consejos:

  • Conduce conectado con el entorno a través de una visión integral, haciendo uso efectivo de tus espejos retrovisores y mirando a los lados. Recuerda, no se trata de conducir aterrado o paranoico, se trata de conducir alerta.
  • No subestimes lo que a la vista luce común o natural, recuerda que la delincuencia se mimetiza en lo cotidiano para cometer sus fechorías. Ante una irregularidad, notifica a las autoridades de tu plantel.
  • Presta especial atención a motocicletas con dos personas a bordo. Es común que los delincuentes que atracan a personas en tráfico, se movilicen de esta manera. La visión periférica de un motociclista es capaz de captar hasta el más mínimo detalle de lo que está sucediendo dentro del vehículo con mucha facilidad.
  • No hables o chatees por celular, no olvides que tienes a tus hijos en el vehículo. Si es indispensable hacer o atender una llamada, instala o has uso del sistema de parlantes del vehículo y mantén a resguardo tu equipo celular.
  • Instruye a tus hijos para que no usen tabletas o equipos electrónicos mientras se trasladan al colegio o se encuentran en la fila de llegada.
  • Exige al colegio de tus hijos que a través de los canales regulares, se implementen medidas de seguridad efectivas que minimicen el riesgo de ataques o robos a docentes o padres y representantes que vienen a dejar o a buscar a sus representados.
  • Mantén siempre vidrios arriba y seguros abajo, y muy importante, guarda distancia prudencial entre vehículos. No te pegues tanto. Una distancia adecuada, puede ayudarte a maniobrar mucho mejor.
  • Los más pequeños deben ser los más cuidados y supervisados y los más grandes deben hacer equipo contigo. Si te distraes pierdes. Que los muchachos estén claros y conscientes que están llegando o saliendo del colegio y no pierdan tiempo o se desconcentren en esos momentos de transición. Eso implica “foco” y objetivo claro: me estoy bajando y entro al colegio, estoy saliendo del colegio y abordo el vehículo, siempre mirando a ambos lados y evitando distracciones a toda costa.

No se puede terminar este escrito sin recordar que el personal privado de protección o escoltas de algunos padres y representantes, deben tener claramente delimitadas sus funciones  y protocolos de protección de sus objetivos, prestando especial atención al respeto que debe imperar hacia las políticas de seguridad del plantel y sus áreas internas. El interior de una institución académica, ha de ser una “zona estéril”, esto significa libre de armas y de situaciones que puedan comprometer la seguridad del colegio, sus alumnos y toda la comunidad que hace vida en el mismo.

Finalmente te recordamos que en materia de seguridad el involucramiento, la cordialidad y el respeto entre todos es ciudadania y ciudadania es seguridad. No olvides que la prevención es el arma que todos debemos portar. Se parte de la solución, aprendamos a cuidarnos entre todos.

 

 

 


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